Resumen de novedades

¿Cuál es su funcionamiento?

Un sistema de refrigeración se compone de una bomba que impulsa el refrigerante, un radiador para disipar el calor producido, un termostato que permite abrir y cerrar el sistema y una serie de canalizaciones por donde circula el refrigerante y uno o varios sensores de temperatura.

El radiador tiene una (o varias) entradas y una (o varias) salidas. El líquido a alta temperatura entra por la zona superior, forzado por el empuje que genera la bomba de agua del vehículo y sale por la zona inferior.

En el trayecto, debido a la acción del aire incidente, disminuye su temperatura. En la salida inferior del radiador de nuevo se recircula hacia el motor, realizando un nuevo ciclo de enfriamiento.





Esquema de un sistema de refrigeración: 1. Radiador, 2. Bomba de agua, 3. Ventilador, 4. Termostato, 5. Calefactor, 6. Válvula calefactora, 7. Motor del vehículo, 8. Flujo de aire

Posibles fallos del sistema:

1. Agentes externos: El radiador, al ser un elemento en contacto directo con el exterior, es susceptible a recibir impactos por proyecciones, a la corrosión por sal o por otros contaminantes presentes en el medio ambiente.

2. Uso de líquidos no recomendados: el uso de cualquier líquido no recomendado por el fabricante (agua de grifo, refrigerantes no homologados o recomendados, agua destilada, etc) puede dañar el sistema, especialmente el radiador. Veamos por qué.

Errores comunes:

1. Agua de grifo:
El agua de grifo tiene disueltas una gran cantidad de sustancias, entre ellas, compuestos iónicos (sales) que, en disolución y a alta temperatura pueden ser corrosivas para los metales férricos que componen el motor. La acción continuada de estas sustancias va oxidando progresivamente el metal del motor, generando deposiciones en forma de óxido.






Deposiciones de óxido dentro de los tubos de un radiador (Foto NRF)

A simple vista se ve que el agua del vaso de expansión adopta un color marrón óxido. Cuanto mayor tiempo pasa, esta oxidación se va convirtiendo en corrosión, la cual crea aún más deposiciones además de ir arrancando pequeñas escamas metálicas de los elementos más afectados, que van taponando los conductos del radiador ocasionando que trabaje con sobrepresión y finalmente, ocasione la fuga por taponamiento del mismo.






Muestra de agua de grifo usada como refrigerante y corrosión proveniente del motor. (Foto NRF)

2. Refrigerantes no homologados: Un refrigerante no homologado, normalmente es agua normal con algún colorante, que se asemeja mucho a un refrigerante de calidad. Con el fin de abaratar costes, estos productos no llevan ningún tipo de aditivo protector para el circuito (antióxidos, estabilizadores, anti emulsionantes o neutralizadores de ácidos). Aunque lleve algo más de tiempo, la acción de estos refrigerantes sobre el sistema suele ser la misma que cuando se usa agua de grifo.

3. Agua destilada: Mucha gente tiene la creencia errónea de que añadir agua destilada al sistema de refrigeración es inocuo para el mismo. Cuando se añade agua destilada, suele ser porque el vehículo se ha quedado sin refrigerante. Mezclar agua destilada con refrigerante suele resultar en la dilución del mismo, reduciendo sus propiedades, produciendo a largo plazo el mismo efecto que cuando se añade agua de grifo o refrigerante barato. Sólo se debe mezclar refrigerante puro y limpio con agua destilada cuando el fabricante así lo estipule.

4. Refrigerantes no recomendados: La utilización de un refrigerante no recomendado en un sistema de refrigeración puede llevar a una avería por la descomposición del mismo en el sistema, ya que es posible que no sea compatible con alguno de los elementos del mismo (tuberías de goma, aluminio o incluso cobre), produciendo el mismo efecto que con los líquidos anteriores.

¡Utilice siempre refrigerantes de calidad recomendados por el fabricante. Cualquier uso de un líquido no permitido anulará la garantía del producto!

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